lunes, 22 de julio de 2013

P.E.I. o lo que es lo mismo, la Isla del Príncipe Eduardo

La semana pasada con motivo de la despedida de nuestra compatriota Tamara y hasta nuestra llegada única habitante española de Sackville, hicimos una excursioncilla a la Isla del Príncipe Eduardo. Nuestra idea era visitar un parque nacional ubicado en la zona norte de la isla, el cual nos habían dicho era bastante majo. Este parque nacional se llama Prince Edward National Park, la verdad es que el nombre no es muy original, pero es lo que hay.

El día empezó sobre las 8 y media de la mañana, nos reunimos en la calle con Tamara y cogimos el primer taxi que pasó dirección Amherst. Allí cogimos un Mazda 3, de alquiler, último modelo y que aquí está considerado un coche pequeño y emprendimos rumbo a P.E.I. Tamara lo tenia todo organizado, se imprimió las indicaciones para ir al parque nacional y la nombramos guía. El único problema fue que en ningún cartel vimos las indicaciones para llegar a la isla y Tamara tenía las indicaciones iniciando la ruta desde Sackville y no desde Amherst. ¿Os pensáis que eso es muy simple, no? Pues no, porque el desvío hacia P.E.I está entre estos dos pueblos vecinos y que entre ellos distan en 25 km. Por lo que tuvimos que volver a Sackville y reemprender la ruta desde un punto conocido.

Cuando encontramos el desvío, nos dimos cuenta que las indicaciones hacia la isla son siempre hacia P.E.I. Sí, a veces no piensas en lo más simple.

Después de unos 40 o 50 km recorridos por carreteras, parecidas a las comarcales españolas pero en línea recta, sin ver ningún alce (a pesar de las amenazas), llegamos a Confederation Bridge. Un puente que en coche tardas unos 10 minutos en cruzar y que solo pagas al salir de la isla y no al entrar. El coste del peaje ronda los 40$.




Pasado el puente, nos dirigimos dirección norte sin incidencia alguna hasta llegar a las playas del parque nacional. Este parque costero es el hábitat de un ave llamado osprey y de la sensual poison ivy. Si, amigos muchos habéis pensado lo mismo que yo en ese momento, pero no fue esto lo que vimos.



Se parecía más a una plantucha como la de la foto siguiente. Pasamos toda el resto de la mañana disfrutando de la playa.






Os subo unas fotos para que veáis la magnífica playa.












Creemos que esto ha podido ser el ataque de un oso.


También vimos algún que otro cachalote en el mar, pero no vale la pena ni mostrarlo.

Una vez cansados de agua y tanta arena, volvimos al coche a intentar ver otra parte de la isla. Para que os hagáis una idea la zona que envuelve al parque es parecido a Marbella, coches rápidos, casas gigantescas y gilipollas al volante. De esto último no vimos. Pero fijaros en la cantidad de langostas que deben comer con tanta trampa.



Aunque si tenemos en cuanta el tamaño de las langostas, no sé si esas trampas darán para mucho.

Esas fotos son de un pueblecito pesquero situado en la zona norte de la isla. Con algunas casas un tanto peculiares.


Una vez cansados de la costa norte y al no saber hacia donde ir, lo dejamos todo en manos de una de las mejores guías escritas hasta el momento la Lonely Planet Canada. Sólo como comentario, si vais a visitar un país, ciudad, etc... por favor, no la compreis!

Después de comer en un subway, para los que no lo sepáis sub significa sándwich, emprendimos ruta hacia el ferry que unía antiguamente la isla con el continente. Según la guía una zona salvaje de la isla, no tan masificada y con mucho encanto. No, si encanto tenía, masificada no estaba y salvaje también lo era. Ya que en 30 km no encontramos ni un pueblo, ni un acceso a la playa, ni nada. Sólo bosque. Total viaje perdido por en medio de campos de cultivo y bosque. Vamos que no pudimos parar ni para echar un pis.
¡De esta zona no hay fotos!

Visto lo visto y teniendo en cuenta que se hacía tarde, emprendimos el regreso. Es una lástima, pero tuvimos que volver por el mismo sitio. La vuelta fue muy dura. Primero una vez cruzado The confederation bridge, vemos que todos los coches están parados. Nos paramos detrás y esperamos. A los 10 minutos, se nos acerca un montada y nos dice que tenemos que esperar 2 horas ya que ha habido una fuga de gasolina en la carretera y lo tienen que limpiar. Que podemos volver a la isla y tomarnos algo. :( Cansados, ya que empezaban a ser las 9 de la noche, decidimos esperar en el centro de información del puente y no volver a cruzar el maldito idem. Allí solos y sin nadie vigilando, empieza a florecer la sangre española y surgen elucubraciones sobre como podíamos chorizar los monitores y ordenadores del centro. Finalmente la sangre no llego al río y solo nos llevamos unos mapas de la zona y brindamos con cartuchos de papel. Al cabo de hora y media pudimos volver a la carretera y seguir camino hasta Sackville. Sobre las 11 de la noche llegamos a Amherst para dejar el coche y al llenar el deposito, nos damos cuenta que llevamos la rueda trasera pinchada. Sin dudarlo mucho, acabamos de llenar el deposito y sin cambiar la rueda devolvemos el coche a la compañía de alquiler. Volvemos en un taxi hasta Sackville y ahí acaba el día.

Goodnight!!!!


miércoles, 17 de julio de 2013

Terror al cilantro

Lo prometido es deuda, hoy tocaba una nueva entrada y ya sé, que además tocaba que la escribiera yo. Omar estaba monopolizando el blog. Bueno la verdad es que yo he estado arreglando datos la primera semana para poder trabajar y preparando una presentación (45 minutos de rollo!) de la que me acabo de librar.
Bueno, al grano. Resulta que todavía no os hemos hablado de la comida de aquí. Cuando uno piensa en la costa este de Canadá, se imagina pescadores trayendo bacalaos del Atlántico norte y un montón de pescado fresco en las tiendas y restaurantes. Pues o alguien ha llegado antes y se lo ha zampado o esta gente pesca más bien poco. Resulta complicado encontrar pescado de calidad en el super, lo que tienen está reseco. De hecho, no hay ninguna pescadería. Lo que si que hay a montones es langosta. Hasta McDonals tiene un Mclobster.

Uno piensa, bueno la verdad es que el pescado tampoco es mi comida favorita. Vamos a ver que más hay. Las opciones se acaban rápido. Lo más elaborado que tenemos (la verdad es que está bueno) es lo que hacen en el restaurante italiano del pueblo. Sin embargo se limita a pizza y pasta.

En realidad, lo que quería explicaros hoy es la sensación que tienes la primera vez (incluso la quinta) que entras a un bar.
Más o menos la misma que el pobre de la foto. Pero que leche le echa esta gente a los bocadillos! Cada vez que entraba a un sitio tenia que aguantar la respiración, los ojos casi te lloran de lo fuerte que es el olor a especias. No hay bocadillo que no lleve salsa de pesto, mostaza de Dijon o cilantro!!! Pero donde ha quedado el chorrito de aceite y su poquito de queso. hasta hace dos días no sabía que el olor era principalmente debido al cilantro. Zoe, nuestra anfitriona nos invito a cenar unos wraps (burritos) en los que cada uno se ponía lo que quería. Entre los ingredientes como no, su apreciado cilantro.
Creo que ya nos quedan pocos bares en el pueblo que visitar, hasta el bar vegetariano hace comidas super fuertes. El otro día fuimos a un pub inglés del pueblo. Ilusionados con los nachos, los sticks de mozzarella... pedimos tres tapas, el hombre nos dijo que era poco, ya que éramos tres, pero por suerte, no le hicimos caso. Puaj, a cual más mala! Como pueden estar malos unos nachos?!

Otro tema es el de las verduras, aquí no las cuecen. Eso, lo que leéis. Es verdad que el tomate, la cebolla, el pimiento en España se comen crudos, pero que me decís de la coliflor o el brócoli. Pues anda que no cuesta de pasar un trozo de brócoli en crudo. Cuando les preguntas, se ponen en plan sano y te dicen que si las cueces pierden las vitaminas. Eso es porque ya no se acuerdan de que después las van a bañar en salsa!
Veo que esta entrada daría para mucho, así que prometo una nueva entrega sobre las bondades de la comida canadiense.

viernes, 12 de julio de 2013

Coches monstruosos o como los llaman ellos trucks


Como ayer estuvo lloviendo prácticamente todo el día y esta semana hemos estado, tanto Rocío como yo, un tanto ocupados en el trabajo, quería explicar que diferencia existe entre truck y lorry.
Buscando, he encontrado este artículo que tan bien lo describe:

http://separatedbyacommonlanguage.blogspot.ca/2009/05/trucks-and-lorries.html

Toda la vida pensando que "a truck" y "a lorry" es lo mismo. Pues nada más lejos de la realidad, al menos la realidad "canadencoamericana". Resulta que llegas a las américas y lo que tú crees que es un coche grande, deja de tener sentido. Rocío y yo se puede considerar que tenemos un coche tirando a grande, dentro de los cánones españoles. Entonces llegas aquí y ves este monstruo.


Aunque en la foto no os parezca muy grande, el techo roza los 2 metros de altura y si no me creéis, para muestra un botón.


Como veis son unos vehículos descomunales y que encima son muy comunes en todo el pueblo. No puedo extender su uso debido a que lamentablemente no hemos tenido oportunidad de visitar más zonas. Pero puedo asegurar que es el tipo de vehículo mayoritario en los alrededores. Este es el vehículo al que los locales suelen llamar truck.




Es muy curioso ya que lo usan para todo. Yo creo que los granjeros lo usan hasta para labrar el campo. De echo estoy casi seguro. 
Ahora nos queda saber que es lorry, pues es bien sencillo. Es cualquier vehículo todavía más grande. Como por ejemplo el de la foto.


¿Ha quedado claro? Espero que sí. 
Añado también uno de los trastos más comunes de las películas americanas y que nosotros encontramos en el pueblo vecino de Amherst. Su pronunciación es algo parecido a Emist, o algo así. La verdad es que a veces nos resulta un poco complicado pronunciar algunas de las localidades cercanas.
¡A ver si sabéis que es cada cosa!



Bueno, eso es todo. 
Este fin de semana pasarán más cosas, pero hasta que no las vivamos no os las podré contar.

martes, 9 de julio de 2013

Barbacoas a las 5.....

En esta entrega me dispongo a explicar que es está curiosa afición a las barbacoas o mejor dicho, nuestra experiencia en una de ellas. Además tendréis la oportunidad de ver algunas de las fotografías que tomamos en el Sackville Waterfowl Park.
Empecemos por lo primero, la barbacoa. El primer día que llegamos Zoe y Andrew, los dos profesores con los que colabora Rocío, nos invitaron a una barbacoa en su casa el domingo. Nos pareció gracioso, ya que es una forma distendida de presentación. Lo que no sabíamos es que las barbacoas normalmente se desarrollan en la cena, vamos alrededor de las 5 de la tarde. Tampoco, que como en España siempre quedas bien llevando alguna cosa. Por suerte, en este sentido cumplimos. Les llevamos tres cosillas que nos trajimos de España, dos botellas de vino y un libro de Aragón. Ya que aunque a algún familiar no le guste, comenzamos a pertenecer a esta comunidad.

Una vez hubimos triunfado.........epssss!!! ¡Que no he explicado la llegada!

Resulta que Zoe y Andrew viven un poco apartados del centro del pueblo, en una casita de campo, donde pueden ver el final de Bay of Fundy y esas aguas de color chocolate. Lo lamento pero no hay fotos de ese día. ¡Ya llegarán! Llegamos un poco tarde, sin ser hipócritas fuimos los últimos en llegar. Por suerte no íbamos solos, venia una chica española que también esta trabajando para Zoe y pudimos escurrir el bulto. Cuando llegamos nos encontramos con un grupo de gente sentada en sillas en el jardín. Un jardín como un campo de fútbol y en medio unas 12 personas sentadas y charlando relajadamente. Después de entregar los presentes a Zoe y que ella saliera al jardín es cuando me sorprendí a la par que me acojoné. Va Zoe y dice que para que nos conozcamos todos, nos vayamos presentando uno a uno y un poco explicar que parentesco tenemos con el resto. Empiezo a sudar....... Yo creo que Rocío presiente mi miedo y cuando es su turno nos presenta a los dos. ¡Salvado!
La barbacoa trascurre sin más problemas. Comemos alrededor de las 7 de la tarde y entonces, cuando piensas que empieza lo bueno. Alcohol, chupitos, chistes, etc... ¡La peña se pira! Total que en media hora nos quedamos Tamara (la chica española que trabaja con Zoe), Rocío y yo solos con Zoe y Andrew. Por suerte ellos dos son muy agradables y nos enseñan las fotos de la aventura de Andrew en la Antártida. Hasta le comentan a Rocío con quien ponerse en contacto para poder ir. ¡¡Esta vez sin mi!! :(
Una velada muy agradable y lo suficientemente corta para no resultarnos un esfuerzo intelectual demasiado grande. Por cierto, creo que las mujeres de cualquier nacionalidad o región no entienden cuando dos personas hablan de cachivaches electrónicos. Las tres mujeres en la sala dejaron de prestar atención cuando Andrew me explicaba sus logros con el Ardruino.


Eso fue todo lo que hicimos el sábado y que se pueda contar. El domingo de relax visitamos el parque fluvial de Sackville, ya que al no disponer de vehículo es un poco difícil moverse. Os cuelgo unas fotos del parque y de los House Movers... Estas últimas no son muy buenas, pero sí interesantes.












Esta última es la vista del Theatre desde nuestro bar favorito.