miércoles, 28 de agosto de 2013

Viaje al fin del mundo (Newfoundland & Labrador) Parte II

Ya dicen que las segundas partes nunca fueron buenas. Esa es la razón por la que escribo este nuevo post yo y no Rocío.
La verdad es que no sé por donde empezar, lo único que recuerdo claramente de Newfoundlad es tener mis ojos clavados en la carretera y sentirme observado durante los 2000 km que hicimos en la "diminuta isla". Siempre alerta, esperando que algún alce, o como los llaman aquí "moose", con tendencias suicidas se pusiera en nuestro camino.

Sinceramente, el trayecto no fue tan traumático, ni creo que hubiera tantos alces como comentan. Aunque lo que si que es cierto, es lo que comentaba Rocío en anterior post, tras 2 horas conduciendo a través de la isla vimos un atropello de 2 renos en plena autovía.

Que explicaros de Newfoundland? El primer día que pasamos en la isla fuimos de "Port aux basques" (Puerto de los bascos) hasta Corner Brook. Según google maps son unos 217 km. Quizás alguien piense que es mucho o que viajando por carretera no ves los pueblecitos o el paisaje. Eso es mentira, al menos en el caso de Newfoundland. Hay una única carretera que une estas dos ciudades, por lo que esta pasa por todos los pueblos y zonas aptas para la vida humana. El resto son parajes salvajes, solo habitados por osos, alces, renos, lobos y coyotes (quizás hay más cosas, pero estas impresionan más).


Para que os hagáis una idea del tiempo que tuvimos el primer día, mirar estas fotos. Con eso y con los renos atropellados os podéis hacer una idea de cuan relajado se conduce por esta isla.
Realmente, en el trayecto no encontramos nada más destacable. Por lo que llegamos a Corner Brook a una hora bastante decente. Intentamos conseguir hotel antes de comer y lo hicimos. Un poco caro para los cánones españoles, pero no estaba nada mal. Después siguiendo las indicaciones de nuestra "mítica" y "excelente" guía buscamos un restaurante de comida mediterránea llamado Gitanos. La verdad, por primera vez desde que compramos estas guías estuvimos de acuerdo con ella. Comimos muy bien y nos trataron de fábula. Eso sí, la única relación con España era el nombre. Ya que allí, no había nadie más exceptuando nosotros que hablara español. Por lo demás Corner Brook no tiene mucho más.

Después de comer quisimos acercarnos a Blow Me Down Provincial Park, que se encuentra en el extremo más occidental del fjord de Corner Brook. Este parque está formado por las montañas y las diferentes islas interiores del fjord.

En una hora y media llegamos a la zona colindante del parque y allí pudimos tomar las siguientes instantáneas. En donde podéis observar la gran belleza natural y un pequeño pueblos pesquero que cruzamos.
















 Eso es todo amigos. Espero que disfrutéis de las fotos y de nuestras aventurillas.

lunes, 26 de agosto de 2013

Viaje al fin del mundo (Newfoundland o Terranova)

Aquí estamos de nuevo. Ya parecía que habíamos abandonado, pero es que hemos estado un poco ocupados tramitando alquileres aquí, allí y casi en el  más allá. Por fin pudimos irnos una semana de vacaciones... el Ministerio de Educación no me permite más, a pesar de que los políticos no vuelven hasta Setiembre, aunque ese es otro  tema desagradable del que no queremos hablar aquí.
Decidimos hacer kilómetros como locos, 3000 en total, para poder ver la zona norte. Nos pareció que sería los más extremo a lo que podríamos acceder, y ya os digo que no nos decepcionó. Gracias al overbooking en Hertz conseguimos un coche bastante chulo, así que el viaje se hizo cómodo.
Cada día nos íbamos acercando al norte poco a poco e íbamos parando en moteles de carretera, que si bien son caros, estaban realmente bien. Para pasar de Nueva escocia a Terranova tuvimos que coger un ferry, justo después de que la señora majísisima del super nos explicase que el día anterior uno de los ferries de la compañía se había quedado sin energía a medio camino (es decir, a 3 horas de la costa). Finalmente todo fue bien y desembarcamos en la isla sin ningún incidente. Otra cosa fue la vuelta. Eso ya os lo explicará Omar, que tiene documentos que lo muestran claramente.

Cuando llegamos, se habían confundido con la reserva de nuestro B&B, así que estábamos tirados a las 11 de la noche en un pueblecito de 2000 habitantes (Port aux basques), donde acababan de desembarcar alrededor de 500 personas en una situación similar! Por suerte el dueño del B&B se apiadó de nosotros y nos ofreció una habitación en su casa por un módico precio. Buena gente los newfoundlandenses.
El primer día de carretera en la isla íbamos sobre aviso, parece ser que los atropellos de alces causan estragos. Para los que no lo hayáis visto en directo, un alce puede tener el tamaño casi de un camello, así que chocarse con el a 100 km/h no es nada gracioso. La carretera (autopista) está llena de letreros de precaución. A menos de dos horas del ferry vimos el primer accidente. Coche en bajada y curva que había embestido a no uno, sino dos renos jóvenes. Coche destrozado y los pobres bichos muertos. Os cuento esto, porque desde ese momento seguimos conduciendo con los ojos tan abiertos que al final del día los teníamos inyectados, como en los dibujos.
Quizás gracias a eso no tuvimos ningún percance y además vimos un montón de animales preciosos, la mayoría desde el coche.
Por ejemplo, este perro-gato negro, estaba a pie de la carretera haciendo parar a los coches, incluidos nosotros. Omar me dijo: pero no ves que es un perrillo! Sin embargo le hice para para verlo de cerca. El bicho cruzo la carretera en dirección a nuestro coche y yo como una loca buscado la cámara, abrí la puerta dispuesta a salir para la foto de rigor. Pero al mirar hacia fuera se me heló la sangre. El bichito, que era en realidad un zorro de Newfoundland, estaba a un metro del coche mirándome fijamente. Las fotos están hechas sin zoom. Un poco borrosas, porque no me atrevia a cerrar un ojo para enfocar. parecía que iba a tirarse encima mio. Luego, con la calma deducí, que como zorro que era, este bichete se había acostumbrado a que le echasen comida desde los coches. Así que seguro que no quería comerme, solo mendigaba. Creo que ha sido la mejor experiencia que he tenido con un animal salvaje en años. Tendríais que haber visto su mirada.